Primero entendemos el problema. Después construimos lo necesario.
No empezamos por elegir herramientas. Empezamos por ver cómo entra el trabajo hoy, dónde se para y quién lo sostiene a base de memoria.
Cuatro fases, cuatro entregables.
Cada fase termina en algo que puedes leer, revisar y usar, aunque decidas parar ahí.
Llamada de encaje
Una respuesta clara sobre si podemos ayudarte.
Media hora para ver qué tarea te quita tiempo y qué haría falta para moverla. Si no encajamos, lo decimos en esa llamada.
Diagnóstico
El mapa de tu proceso actual y el orden de trabajo.
El diagnóstico se paga: es trabajo, no una propuesta comercial. El mapa te queda aunque después no sigas con nosotros.
Implantación
La web, la automatización, el CRM o la solución B2B que ese proceso necesita.
Configuradas, probadas con tu equipo y documentadas, para que nadie dependa de una explicación oral que solo recuerda una persona.
Acompañamiento
Revisiones, ajustes y una persona de referencia.
Tu negocio cambia y el sistema se ajusta con él. No se queda congelado el día de la entrega ni te deja con un manual.
Qué necesitamos de ti.
Poco, pero real. Un proceso contado de memoria y un proceso observado sobre el trabajo del día pueden no coincidir, y esa diferencia es la que hay que ver.
- Media hora de alguien que sepa cómo entra hoy el trabajo
- Ver los formularios, correos y hojas que se usan de verdad
- Saber quién decide y quién ejecuta en cada paso
- Poder hablar con una persona del equipo cuando surja una duda
Cómo decidimos qué va primero.
El orden no lo marca lo que más luce, sino lo que antes te devuelve tiempo.
- Primero lo que se repite muchas veces y cuesta poco automatizar
- Antes lo que se pierde entre personas que lo que le falta pulido
- Nada se activa sin que alguien de tu equipo lo haya visto funcionando
- Si una parte del proceso no está clara, se dibuja antes de tocarla
La primera fase es una conversación.
Sin presentación comercial y sin compromiso: nos cuentas cómo entra el trabajo y te decimos si podemos ayudarte.